El encuentro de Asís (II)

 

(Foto Getty) De izquierda a derecha: Julia Kristeva; Rev.  Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del consejo mundial de las iglesias (WCC); Norvan Zakarian, Arzobispo de Canterbury Rowan Williams; Patriarca ecuménico de la iglesia ortodoxa Bartolomé I; Papa Benedicto XVI; Rabino David Rosen; Wande Abimbola; Acharya Shri Shrivatsa Goswami; Ja Seung, jefe de la orden budista de Corea del Sur; y el Haji Hasyim Muzadi de Kyai en la basílica Santa María en Asís.

 

27 de octubre, 2011.  En la basílica de Santa María de los Ángeles, el Papa hizo de anfitrión y recibió personalmente a los principales líderes religiosos en la puerta. A 25 años del Primer Encuentro Interreligioso por la Paz. Un coro de frailes franciscanos cantó durante el encuentro.

 

El cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz,  recordó la primera jornada de 1986 con un vídeo. En su discurso, Benedicto XVI lamentó los casos en los que la religión cristiana ha sido la excusa para ejercer la violencia.  Y también la demonización que un secularismo renovado hace de lo religioso.

Esta jornada en Asís no incluye un momento de oración común sino que se deja un tiempo de silencio, reflexión para que de manera privada se rece por la paz, a diferencia del encuentro de 1986, en el cual cada uno por separado y sucesivamente oraba según su rito públicamente. Lo propio de la interreligioso no es rezar juntos- que es propio de lo ecuménico - sino estar juntos para rezar. No obstante, para evitar cualquier equívoco, como sucediera en 1986, por la mala difusión que cierta prensa hiciera del mismo y por la novedad del evento mismo, el Santo Padre prefirió la pausa silenciosa luego del testimonio o mensaje personal, habida cuenta que esta vez participaron notorios intelectuales y científicos agnósticos de buena voluntad.

 

El cardenal Tauran resume en cinco actitudes el llamado "espíritu de Asís". La primera es "mostrarnos disponibles a salir de nuestras casas, de nuestros templos, para escuchar a quién vive y cree también de manera diferente a nosotros. En segundo lugar, considerar a los agnósticos como "buscadores de Dios" y ayudarles en su búsqueda del Absoluto... Tercer punto: no hay que ser tímidos dando cuenta de nuestra fe; pero siempre, como recomendaba San Pedro, "con dulzura y respeto"... La cuarta actitud, desear el encuentro con el otro en su alteridad sin pretender que nos siga, pero tampoco poniendo la fe entre paréntesis: no se dialoga en la ambigüedad. Para terminar, rechazar el individualismo y la indiferencia religiosa, más bien ver en el pluralismo religioso una emulación espiritual. Tauran también insiste en la importancia de recordar a los hombres el "deber de contribuir en la organización de una sociedad en la cual los hombres y las mujeres nunca sean privados de las fuentes de luz y de las propuestas con sentido que puedan iluminarles y servirles de apoyo: ante la experimentación en el hombre, el aborto, la eutanasia, la banalización de la sexualidad, la dictadura de las apariencias, los cristianos tienen que colaborar a favor de todo aquello que va hacia el sentido humano y la humanización".

Para terminar, El cardenal francés afirma: "Pienso que de Asís podría ponerse en marcha un mensaje dirigido tanto a los legisladores como a los maestros y profesores: que sea respetada la persona que busca siempre la verdad ante el enigma de su condición. Para que los jóvenes puedan ser educados hacia un sentido crítico que les permita elegir entre lo verdadero y lo falso, apreciar las grandes tradiciones culturales abiertas a la transcendencia que expresan de un modo claro nuestra aspiración a la verdad y a la libertad".

 

Recomendamos la lectura íntegra de las dos alocuciones del Santo Padre ya sea en la página del Vaticano o través de Zenit o ACI.