Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.

 

Bto. Juan Pablo II en tumba Sta. Catalina (Monte Sinaí)

Monte Sinaí- Arca con las reliquias de Sta. Catalina

 

Nuestro amor a su devoción arraiga en varios motivos objetivos. Las tres importantes iglesias, capitales en el orbe católico, que le están dedicadas, la más importante la Iglesia Santa Catalina junto a la Gruta de la Natividad de Belén, de la Custodia Franciscana en Tierra Santa, perteneciente al culto católico, ya que la Basílica de la Natividad mantiene un complicado <statu quo> remanente del Imperio otomano de copropiedad entre las Iglesias Greco-Ortodoxa, Armenia y Católica. La Misa del Gallo, la noche del 24 de diciembre, en ella celebrada tiene ribetes cívicos, donde participan católicos y autoridades  musulmanes, oficiada por el Patriarca Latino, y se transmite por pantalla a la Plaza de Belén. La iglesia es de estilo neoclásico italiano y está pegada a los muros del Santo Pesebre. Allí tuve la dicha de celebrar en noviembre de 2008, en su capilla del Santísimo Sacramento, con la insigne imagen del Niño Jesús, que la Noche de Navidad procesionalmente es conducido a la Gruta del Nacimiento y allí depositada, y que el 6 de enero, ataviada de Rey, es empleada por el P. Custodio para bendecir a Belén y al mundo.

 

La segunda, el Monasterio Ortodoxo Griego sede de la <Iglesia Sui Iuris> ortodoxa en el Monte Sinaí, hoy Egipto, donde reposan sus reliquias llevadas por los monjes alejandrinos luego del glorioso martirio de la santa en la persecución de fines del siglo III. Catalina, según la tradición, era filósofa (Alejandría fue la ciudad más destacada del Imperio Romano, disfrutaba de 3 centros superiores de enseñanza), y una mujer muy hermosa que rebatió a los contradictores del Evangelio con argumentos de razón, y dió su vida por Cristo con la doble corona de la virginidad y el martirio. Eso es lo que podemos afirmar con certeza de la santa, despojadas las actas martiriales de todo contenido literario apologético.  Allí, sobre su sepulcro, el beato Juan Pablo II en su peregrinación del III Milenio a la Tierra Santa, depositó durante su plegaria su anillo pastoral.

 

También, la iglesia matriz católica romana de San Petesburgo y epicentro de la antigua metrópoli eclesiástica católica romana de Moghilev, creada por la zarina Catalina II y tolerada por la Santa Sede, que siempre la proveyó, está dedicada a la santa. Debe su nombre al de la zarina, y su última función solemne antes de su clausura por el régimen comunista fue el Corpus Christi de 1918. Hoy día funciona con toda normalidad.

 

 Y de menor rango, su iglesia parroquial y colegio de diversos niveles en Buenos Aires, de la Obra de Don Bosco, no deja de tener su relevancia edilicia, una antigua talla procesional y una moderna talla, también en  madera, de elegante factura, encargo del P. Patricio Geoghehan SDB, quien fuera párroco de la misma, y  que se venera en su camarín.

 

No podemos omitir que su nombre en sueco: Karen, lo es el de la bienaventurada hija de Santa Brígida, y ligada a la creación y desarrollo del carisma y espiritualidad brigidense. (*)

 

A diferencia de San Jorge mártir, cuya memoria litúrgica permaneció como libre u optativa el 23 de abril, Catalina desapareció por completo. Pero los últimos misales, la incluyen con esa misma categoría el 25 de noviembre, con la hermosa oración propia, tomada del Misal Romano- traducción oficial  para el Conosur- con la que conluímos:

 

“Dios Todopoderoso y Eterno, que diste a tu pueblo el testimonio del martirio de Santa Catalina, virgen, por su intercesión fortalece nuestra fe y constancia y concédenos trabajar generosamente por la unidad de la Iglesia. Por Jesucristo….”. Amén.

 

 

(*). Para mayor referencia sobre la ínclita virgen y mártir,  recomendamos  la lectura del AÑO CRISTIANO – BAC- Santos de noviembre y diciembre- 25 de noviembre- Madrid 1976, como el ya clásico BUTLER: Vida de los Santos.

 

Rueda de Sta. Catalina

Talla de Sta. Catalina de Alejandría (Parroquia homónima Buenos Aires) Obra de Don Bosco

Iglesia de Sta. Catalina (Belén)  El Patriarca latino ingresa la imagen del Niño Jesús

 
 
La iglesia de Santa Catalina en San Petersburgo
 
SANTA CATALINA - San Petesburgo

 

 

 

La iglesia de Santa Catalina, la primera parroquia de San Petersburgo, es testigo del renacer de la fe en Rusia. Los católicos romanos en el país son una minoría que, sin embargo, crece cada año. Esta iglesia, en la avenida principal de la ciudad de los zares, conserva en su interior las huellas de una fe probada hasta el martirio.

 

A ambos lados del altar mayor, en sendas capillas, se conservan los restos de mármoles de la antigua construcción, como si fueran dos relicarios del martirio sufrido por quienes pertenecieron a esta comunidad. A la derecha, un Cristo crucificado, sobre los restos del altar, salvado con riesgo de su vida por una parroquiana y guardado en su casa, es testigo de la historia trágica de la fe en Rusia.

 

Incendios, saqueos, destrucción, almacén de verduras y otros artículos, y luego sala de conciertos fueron los destinos del recinto de la iglesia de Santa Catalina hasta su reciente recuperación para el culto.

 

La mayoría de los fieles que asisten a Santa Catalina son polacos que viven en San Petersburgo y extranjeros. Los días laborables la misa es en ruso, pero no faltan celebraciones en inglés, polaco francés, italiano y español.

 

La historia de esta iglesia se remonta a la época de los zares. En 1702, Pedro I invitó a los extranjeros a ir a Rusia y les prometió libertad de religión. En 1710, Peter Van der Gar regaló a la comunidad católica de San Petersburgo un terreno en el barrio griego, donde se construyó una pequeña iglesia de madera. En 1710, el primer bautizado fue el hijo de un arquitecto italiano Doménico Tresini, cuyo padrino fue nada menos que el zar. Esta es una ciudad hecha fundamentalmente por arquitectos italianos.

 

En 1737, la iglesia se quemó y se encontró un nuevo lugar en la avenida principal de San Petersburgo: Perspectiva Nevsky, 32, en el centro, muy cerca de la iglesia ortodoxa del Icono de la Madre de Dios y Siempre Virgen María de Kazán y del museo del Ermitage, antiguo Palacio de Invierno de los zares. Pero la parroquia funcionó en un local provisional pues su construcción tardó décadas en empezar, hasta reunir los fondos necesarios. De 1800 a 1815, la Compañía de Jesús atendió la parroquia y fundó una escuela para hijos de nobles y otra para niños pobres. En 1816, su gestión pasó a los dominicos. Hoy son dominicos polacos quienes atienden la parroquia.

 

En 1905, fue designado cura párroco el Padre Constantino Budkiewicz quien, en la noche de Pascua de 1923, murió fusilado en la Lubianka en Moscú. Entre 1907 y 1914, Úrsula Leduchowska, abrió aquí una escuela para niñas. Fue canonizada el 18 de mayo de 2003, en Roma. En 1917, llegó al récord de contar con treinta y dos mil feligreses. Santa Catalina era una de las diez iglesias de San Petersburgo. La procesión del Corpus, en1918, fue organizada por el padre Budkiewicz, sacerdote decano de la ciudad y párroco de esta iglesia que, hoy, en proceso de beatificación.

 

En la procesión participaron el arzobispo Ropp, el siervo de Dios obispo Juan Cieplak y el beato exarca católico romano de rito bizantino Teodoro. La procesión partió, a la vez, de la iglesia Santa Catalina y de la con catedral católica romana de la Asunción, con una asistencia que asombró a la ciudad. Algunas fuentes hablan de cuarenta mil personas, lo que sería un poco más de la mitad de los católicos romanos residentes, en aquel momento, en Petrogrado.

 

En 1938, la iglesia fue clausurada y el padre Florín OP permaneció en la ciudad hasta 1941 cuando fue expulsado de Rusia. Hasta entonces, era el único sacerdote para atender a las diez parroquias. Murió en Francia en 1995. A comienzos de la década de 1920, había en Rusia unos 1.650.000 católicos romanos, atendidos en 580 parroquias o iglesias por 397 sacerdotes.

 

Hasta la década de 1950 el número de los católicos romanos aumentó significativamente por el hecho de que millones de personas fueron obligadas, a raíz de la II Guerra Mundial, a trasladarse a los territorios de Siberia y Kazajstán y, con esas deportaciones, se formaron grandes aglomeraciones de católicos romanos también en Siberia.

 

En 1991, se produjo el renacimiento de la parroquia después de tres generaciones de control soviético. En 1992, este edificio fue devuelto a la Iglesia católica romana y se reanudaron en él las celebraciones litúrgicas. En 1991, la comunidad de Santa Catalina se reducía a treinta personas, en su mayoría inmigrantes. Al año siguiente, se habían bautizado veinte adultos y diez niños, por lo que los fieles de la parroquia se habían duplicado. Desde entonces cada año se da el mismo fenómeno y no paran de crecer.

 

La procesión citada, la última, mostraba el gran crecimiento del catolicismo romano en Rusia a principios del siglo XX, sobre todo tras la Ley de Libertad Religiosa del zar Nicolás II, en 1907. Algunos creían que había llegado el momento de la libertad para los católicos romanos en Rusia, pero no fue así.

 

Es difícil saber cuántos católicos romanos hay actualmente en la Federación Rusa: mientras la asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada y otras fuentes estiman que hay unos ochocientos mil, otras llegan a hablar de un millón y medio. Un artículo publicado en L’Osservatore Romano, en 2002, hacía una estimación de un millón trescientos mil. Rusia es el octavo país del mundo en el que más aumenta el número de católicos romanos y, para todos ellos, en las cuatro diócesis de la inmensa Rusia, sólo hay doscientos sacerdotes, en su mayoría religiosos extranjeros, con prevalencia de polacos.

 

Hoy, el 57% de los rusos se consideran cristianos, en su inmensa mayoría ortodoxos; el 33% se confiesan agnósticos, ateos o irreligiosos, y un 7-8% son musulmanes.

 

(Fuente Zenit)  

 
 
SANTA CATALINA- San Petesburgo -Vista nocturna